LA RUTA DE LA ALFALFA
LA RUTA DE LA ALFALFA


LA RUTA DE LA ALFALFA
La memoria de un tiempo que no debe caer en el olvido
Después de casi tres años de trabajo intenso, investigación y dedicación, hoy tengo el enorme privilegio de presentar La ruta de la alfalfa, un proyecto que nació de una necesidad: conservar y compartir una historia familiar que, al mismo tiempo, forma parte de nuestra historia colectiva.
Este libro es la culminación de un largo camino de recuperación de los diarios personales de Leandro Novales, mi abuelo, escritos desde octubre de 1936, en plena Guerra Civil española, hasta diciembre de 1942, cuando regresa de Rusia tras haber formado parte de la Segunda Escuadrilla Azul.
La ruta de la alfalfa no es una novela. Es un documento histórico y divulgativo construido a partir de la transcripción página a página de unos diarios que fueron testigos directos de uno de los periodos más convulsos y dolorosos del siglo XX. A través de sus palabras, el lector se acerca a la vida cotidiana, los pensamientos, los miedos y las decisiones de un joven que vivió aquellos años desde una posición concreta dentro del conflicto.
La historia de Leandro es también la historia de muchas familias que quedaron atrapadas entre dos realidades enfrentadas. Joven del bando nacional, tuvo que afrontar cómo su propia familia se dividía para sobrevivir: una parte tuvo que abandonar Madrid para proteger a los miembros más jóvenes y vulnerables, mientras que otros permanecieron en la capital para intentar mantener a salvo el negocio familiar.
Más allá de los acontecimientos militares y políticos, estos diarios nos hablan de personas. De jóvenes obligados a madurar demasiado pronto. De familias separadas por las circunstancias. De decisiones tomadas en momentos donde la incertidumbre y el miedo estaban presentes cada día.
Finalizada la guerra, Leandro ingresó en la Escuela de Especialistas del Ejército del Aire de Málaga, donde obtuvo la formación como mecánico. Allí conocería a quien sería su futura esposa, mi abuela. Poco después, movido por sus propias convicciones y por el contexto histórico que le tocó vivir, decidió alistarse como voluntario para participar en la campaña de Rusia dentro de la División Azul.
Su regreso en diciembre de 1942 marca el final de los diarios que recoge este libro, pero no el final de una historia que merece ser conocida.
Un libro para mirar al pasado con documentos reales
Uno de los aspectos más importantes de La ruta de la alfalfa es que no se limita a reproducir los textos de Leandro. El libro incorpora también las páginas originales de los diarios escaneadas, permitiendo al lector acercarse al documento tal y como fue escrito hace casi un siglo.
Junto a las transcripciones aparecen fotografías personales de la época, mapas y explicaciones del contexto histórico que ayudan a comprender los acontecimientos que se reflejan en sus páginas.
La intención no es ofrecer una interpretación cerrada, sino poner a disposición del lector una fuente directa, una voz personal que permite aproximarse a una época compleja desde la experiencia de uno de sus protagonistas.
La historia está formada por grandes acontecimientos, pero también por pequeñas historias individuales. Son esas historias las que muchas veces nos permiten comprender mejor lo que ocurrió.
El origen de La fábrica
Curiosamente, mi anterior libro publicado, La fábrica, nació mientras trabajaba en este proyecto. La investigación, la lectura de los diarios y el descubrimiento de aquella época fueron despertando ideas y caminos narrativos que terminaron dando forma a una novela independiente.
De alguna manera, La ruta de la alfalfa es el origen de ese proceso creativo y el resultado de una investigación que llevaba tiempo creciendo en silencio.
Recuperar la memoria para entender el presente
Cada generación tiene la responsabilidad de conservar los testimonios de quienes vivieron momentos decisivos. Los diarios de Leandro Novales son una ventana abierta a una época marcada por la guerra, las divisiones familiares, las decisiones difíciles y las consecuencias humanas de los grandes conflictos.
Con la publicación de La ruta de la alfalfa quiero compartir esta historia con los lectores y contribuir a que estas páginas, escritas hace décadas en circunstancias extraordinarias, sigan teniendo voz.
Porque detrás de cada fecha, cada batalla y cada acontecimiento histórico, siempre hay personas. Y conocer sus historias es también una forma de comprender nuestra propia historia.









